Tras los acontecimientos acaecidos tanto en Japón como en el mundo Ärabe, el debate energético se ha visto relanzado.
Las revueltas en Oriente Medio han sumido al precio del crudo en oscilaciones impredecibles, y el desastre nuclear de Fukushima ha puesto definitivamente en tela de juicio la viabilidad de las centrales nucleares como fuente segura de producción de energía.
Ambos hechos nos llevan a considerar más que nunca la posibilidad de continuar avanzando en el desarrollo e implantación de las denominadas energías limpias pero, en mi opinión, antes de decidir qué modelo de producción de energía queremos, debemos responder a una pregunta que abre un nuevo debate y que desde mi punto de vista es tan o más importante que el energético: ¿Deseamos seguir consumiendo 6 veces más de lo que necesitamos?.












